Y sigue cayendo la misma lluvia, empapando cada rincón de su pensamiento. El tiempo es un círculo de impredecibles coincidencias, de vidas tan paralelas que ni se rozan. Y su andar es pesado, los zapatos hartos de pisar el suelo de las calles desiertas de esperanza se niegan a andar y las puertas nunca abiertas chirrían en silencio.
Llora con los ojos cerrados, siempre, la misma lluvia.
Llora con los ojos cerrados, siempre, la misma lluvia.
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