divendres, 6 de juny del 2008

irracional

No hablo claro… nunca lo he hecho. Antes el olor a verano me hacia llorar, mucho. Era como un apéndice de mi misma que había quedado perdido en alguna cala virgen, en medio de una ola salada. Y que esperaba reencontrar, como fuese... Hoy es primavera madura, verano joven: incontenible calor y crepúsculos que esperan… pero necesito el escalofrío de una hoja seca, el roce de la muerte cerca de la piel, un otoño pintado de desplomo.
No quiero sol, sino cielos de incendio.