Entre deliro y delirio despierto para ver una de esas tardes echas de nostalgia y bostezos de sol. Dos ojos tumbados en la hierba verde y amarilla, un pantano azul de agua seca, donde reposan lágrimas presas de unas palabras que las atan al silencio. De unas sílabas que prometieron, durante un segundo de éxtasis, no dejarlas mojar nunca más la piel.
Edredón de recuerdos que se vuelve frío, que se ha convertido en veneno.
Edredón de recuerdos que se vuelve frío, que se ha convertido en veneno.
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