Se me transforma el atardecer en reloj de luna llena, los minutos marcan el luminoso tiritar de las estrellas. Un destello de locura acaricia tímidamente el aire. Suave balanceo del viento, que ya huele a primavera. Vemos como se apaga el día, desfila la tarde junto a las palabras. Y al notar la sutil belleza de nuestros pasos, siento que no lo cambiaria por nada.
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