Hace poco descubrí que hay palabras que cortan más que un cuchillo. No desgarran la piel sino que la arrancan, dejan a la intemperie la carne, que muere de frío, que muere de hambre.Pero la sal que vas echando, poco a poco cura las heridas, cuece y a la vez vuelve insensible mi cuerpo. Ya no duelen tanto los golpes y con un hilo fino coseré la vida…
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