
El horizonte siempre es lejano. Una fusión de colores se mezcla con el calmado mar, y poco a poco el anaranjado sol muere en las tinieblas de la noche, dejando a oscuras el cielo.
La blanca cara de la luna se adivina detrás de las espesas nubes. La niebla avanza sin piedad, comiéndose las estrellas, que solo saben a frío.
Cierro los ojos y… quizás hoy pueda dormir.
La blanca cara de la luna se adivina detrás de las espesas nubes. La niebla avanza sin piedad, comiéndose las estrellas, que solo saben a frío.
Cierro los ojos y… quizás hoy pueda dormir.
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