La verdad callada, falsos susurros de compasión se amontonaron en la habitación dormida, impostores cielos de roja tarde. Sólo vestida de azul existo, sólo en medio del agua transparente de miradas y cuerpos. Reluciente de sencilla calma.
La soledad de las horas, que se convierten en polvo, que ya son ceniza.
Hoy los pensamientos se precipitan en caída libre, se derrumban destrozados entre mis labios. Derrochando saliva y fuerza me agarro al pasado, pero quedan tan sólo sueños ahorcados por las manos del tiempo.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada