dimarts, 25 de març del 2008

la sal es la salida

Me rompo pensando si es realmente verdad que tuve una vida antes de morir de frío. No me entiendo si me hablo, no me escucho cuando el corazón grita por el hambre, por la sed.
No me importa perder el norte. Hoy he cogido los remos y he acariciado las olas, sin dudar. No me importa tampoco si detrás de la blanca espuma se esconde un mar de consecuencias. Voy mezclándome con la sal, que siempre cura heridas.
Y fielmente el cielo de ha despintado el oscuro para vestirse de luz.