Con pocas cosas que perder y nadie por quien matar, sigo interrogando el aire. Es un balanceo de brisa el que me impulsa a la danza de cada atardecer. Pero perdí el sendero al mar. Mueren de olvido esas barcas de sal y remos de viento, junto a las noches de olas traslucidas que dejaban ver el fondo arenoso del charco de los sueños.
Llevo el ancora en la maleta, entre los dedos cartas de navegación desteñidas y sigo pisando hierba con olor a lejanía.
Llevo el ancora en la maleta, entre los dedos cartas de navegación desteñidas y sigo pisando hierba con olor a lejanía.
- is anybody there?
- not at all
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